Principales Características

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Coinversión

Es el mismo requisito que exigimos a los negocios en los que invertimos. La mayoría de los Consejeros tenemos la mayor parte de nuestros ahorros invertidos en Iceberg AM, por lo tanto, existe una alineación de intereses entre los gestores y el resto de accionistas.

Profesionalidad

Somos pacientes. Trabajamos con perseverancia, seriedad y responsabilidad para obtener un rendimiento de la inversión satisfactorio en base al nivel de riesgo asumido (moderado). Es preciso regar las plantas cada día para hacer crecer los frutos con el paso del tiempo.

Independencia

Permite una gestión ágil y activa para aprovechar las oportunidades que se presenten. Disponemos de absoluta libertad en la toma de decisiones para optimizar los recursos de acuerdo a los objetivos, sin depender de ningún grupo financiero que nos encorsete en unas directrices concretas.

Diversificación

Una de nuestras señas de identidad, fundamental para una gestión global del ahorro. Actuamos con prudencia y equilibrio, proporcionando seguridad y consistencia a largo plazo.

Bajos Costes

Buscamos la mayor eficiencia para el inversor.  És uno de los vehículos de inversión con los costes más bajos de su categoría, con una comisión anual de gestión del 0,5% y total (TER) del 1%. Recordamos que cualquier rentabilidad anunciada es neta de todo gasto. 

Value Investing y Largo Plazo

Usamos el sentido común y el value investing para tomar decisiones, aplicamos racionalidad a largo plazo huyendo del ruido diario de los mercados generado por las emociones. Invertimos en activos con un valor de largo plazo superior al que su precio de mercado refleja, recibiendo así un mayor rendimiento esperado sobre el capital. 

Política de Inversión

Iceberg Asset Management SICAV es un vehículo de inversión global, estructurado para poder gestionar la totalidad de los ahorros (patrimonialista), gracias a su equilibrio y diversificación. 


Nuestro principal objetivo es preservar el capital y obtener una rentabilidad anualizada moderada a lo largo del tiempo. Combinamos la rentabilidad a largo plazo de las acciones con la estabilidad y certidumbre de ingresos que proporcionan los bonos, aportando una mayor seguridad en plazos de inversión medios. 


Por sus características se clasifica como Renta Variable Mixta Internacional. Según la CNMV se recomienda un plazo de inversión de al menos 5 años e implica un riesgo moderado de 4, en una escala del 1 al 7.


La exposición a renta variable (acciones) es del 30% al 75% del patrimonio. Habitualmente será del 60%, llegando hasta un 70% en momentos de fuerte infravaloración. 


En la medida de lo posible, invertimos en empresas con un negocio entendible, management alineado con los accionistas, generación de caja previsible, márgenes y retornos sobre el capital empleado (ROCE) altos, y con poca deuda o caja neta positiva. Tratamos de sacar ventaja de las irracionalidades del mercado dejando a un lado las emociones, compramos buenas empresas que estén infravaloradas por algún motivo que creamos insuficiente para justificar ese precio de cotización a largo plazo, y por lo tanto, sus acciones ofrezcan una tasa de rendimiento esperado superior a la media.


También invertimos en productos indexados de diferentes tipologías (materias primas, sectores, value/growth...) y geografías (Asia, países emergentes...) como complemento a la gestión activa para poseer diversos momentums.


La exposición mínim a renta fija (bonos) es del 25% del patrimonio. Salvo situaciones excepcionales las inversiones de renta fija se mantendrán hasta el vencimiento, no siendo la media de estos superior a los 3 años desde la compra del bono. Su función es asegurar una rentabilidad fija aceptable para cumplimentar las oscilaciones de la parte bursátil, con una cartera sólida de muy baja rotación.


También invertimos en bonos ligados a la inflación de la eurozona como complemento, para obtener réditos en momentos económicos diferentes a los del resto de activos.


No hay límite de exposición a divisas extranjeras.


Se puede invertir en países emergentes hasta un máximo del 10% del patrimonio.